lunes, 16 de marzo de 2009

Un domingo a las 4

La nostalgia es mi enemiga número uno.
Algunas veces el insensato dolor del pasado se enrolla los pantalones y decidido, camina en el fango de los recuerdos, removiendo las arenas del fondo... Revolviendo con ironía las aguas que por encima son cristalinas. La quietud que rechaza el trasfondo de las luces que iluminan las paredes de cada uno de nuestros recuerdos, es la misma que sale gritando, sin dejar de ser quietud; pero que reclama ansiosa la variedad de emociones que conlleva la saciedad de revivir asuntos que la consciencia cree que no existen. (JAJAJA) Y quién se atreve a decirnos que realmente ha olvidado? Si cada parte de nosotros está tatuada constantemente por los aconteceres de la vida misma, si somos resultado del todo, y parte de nada.
Entonces un domingo a las 4, llegó la nostalgia y tocó la puerta. Hice decir que no estaba, pero hostigosa me encontró, por eso estoy hoy aquí, contándoles... Y ella leyendo, se mofa presuntuosa de lo que ha hecho conmigo.

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